En moto: Madrid-Lisboa-Madrid (con pueblos, ciudades y gentes del camino)

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Esta es nuestra moto, la que usamos para el viaje relatado fue un HD Road King alquilada en Madrid.

De un día para otro decidimos alquilar una moto en Madrid y darnos una “vuelta” por la península ibérica. Llevábamos días hablando sobre hacer un viaje por esos mundos de Dios: pensamos en Croacia, Hungría, Grecia, hasta en la Rusia de Putín pero ahí mismo desistimos porque sacar una visa es más difícil que ponerle pantalones a un pulpo. Después de mucho hablar: zas, en moto desde Madrid a algún lado. La de la idea fue Gladys y a pesar de que yo toda mi vida tuve ese deseo, a la hora de la verdad casi arrugo, como que me dio miedo el plan. Pero que va, antes de que me llamen cobarde hay que agarrar el toro por los cuernos.

Unas vez decidida la opción, hubo que buscar moto (llevar la nuestra es un episodio complejo, varios días de barco en la ida y en la vuelta y tener que “bajar” a Huelva a recogerla). Pensé que la gente de Harley Tenerife tendría contactos, por aquellos del “hermanamiento” entre los moteros de esta marca, pero nada que ver. Los amigos de esta tierra me dieron una dirección Harley en Madrid pero llamamos y nos dijeron que ellos no alquilaban. Fue ahí cuando supe de la existencia de una empresa dedicada al alquiler de todo tipo de motos. Llamamos y en  principio no tenían máquinas disponibles pero el señor nos pidió le diéramos media hora que quizás nos resolvía el tema.

Dicho y hecho, nos volvió a contactar para decirnos que ya tenía disponible una Harley Davidson King Road año 2016. Hicimos contrato telefónico y listo. El siguiente paso fue buscar pasajes aéreos para Madrid y punto. Todo esto en tres días.

Domingo 12. Madrid-Mérida (Extremadura) 343 kms (autovía/autopista)

 Llegamos a Madrid sobre el mediodía del domingo. Mi hija Cristina nos esperaba y directamente fuimos a Chamartín a buscar la moto. Todo listo, moto nueva, preciosa. Con un par de impermeables y una red que nos prestaron para amarrar la mochila, una vez firmados los papeles arrancamos. Una comida ligera con Cristina, dejar en su casa las maletas, meter en las alforjas de la moto lo indispensable y arrancar. Cristina con su coche (carro) nos acompañó hasta la salida de Madrid porque no teníamos ni idea de cómo agarrar la A5 que nos iba a llevar a Extremadura, destino de nuestra primera etapa. Por Móstoles paramos en una estación de servicio, gastamos los primeros 20 euros en gasolina y Gladys que había dio hasta allí en coche con la benjamina, se puso su casco, su chaqueta, sus guantes y se montó en su puesto de “paquete” o “parrillera” y arrancamos.

Ya sobre las dos de la tarde dejamos la ciudad y entramos en territorio de provincias. De Madrid a Mérida, más de 300 kilómetros bajo un sol abrasador y calorcito del bueno… y yo en manga de camisa. Llegué con los antebrazos como un piel roja, entre la mitad del brazo y hasta la muñeca. La camisa y los guantes eran la marca de donde no había pegado el sol.

A dos horas de camino y sin saber exactamente por donde andábamos nos paramos a tomar un refresco y en el bar donde entramos pregunté donde estábamos y me respondieron claro y contundente

-¡En España!

Menos mal, yo pensaba ya estaba en tierras extranjeras. Era aún en la provincia de Toledo, apenas comenzaba la odisea de siete días.

Lo cierto es que sobre las seis de la tarde y a una velocidad por una buena autovía entre 110 a 120 kms/h llegamos a Mérida, antiquísima ciudad española con más de dos mil años de historia, a orillas del Río Guadiana y una belleza arquitectónica digna de ver. Llegamos al hotel ubicado frente a la plaza y luego de echarnos una ducha salimos a dar una vuelta y ver sus ruinas romanas, su puente de más de 60 arcos originalmente y que en una placa se puede ver fue el puente más largo hecho por los romanos fuera de sus fronteras allá en el año 25 de nuestra era. El Anfiteatro Romano, el templo de Diana y hasta una representación de una obra romana nos gozamos en un teatro al aire libre. Ese fin de semana por la ciudad andaban de fiesta y la gente vestía túnicas romanas. Lo que no vimos fue mucho “pecho lata”, debe ser que el calor no era lo más apropiada para ponerse esos atuendos. Ya nos dijo el camarero del hotel que en Mérida no hay nada de cuatro estaciones: o mucho frío o mucho “caló”.

Una cena ligera en base a un par de cervezas friítas, un jamoncito de la zona y una carne ibérica y a dormir.

Lunes13. Mérida-Lisboa (Portugal) 286 kms (autovía/autopista)

Salimos temprano de Mérida hacía Badajoz. Ya comenzamos a ver cantidad enorme de postes de luz llenos de nidos de cigüeñas. Cientos, miles. En un solo poste vimos lo que parecía un súper bloque de viviendas de cigüeñas: 16 nidos logró contar Gladys. Una de las cosas más bonitas de este trayecto fue el largo e impresionante seto de flores en toda la mediana de la autopista y las montañas cubiertas de un intenso y florido color amarillo cuyo aroma nos acompañó durante el viaje hasta la frontera.

Dejados Badajoz y por misma A5 de España, donde no había ni un solo peaje, entramos en Portugal. El cambio no se nota en exceso, solo un pequeño cartel hablaba de Comunidad Europea. Eso si, como si hubiera una marca meteorológica dejamos un fuerte calor en España para entrar en una zona más fresca y más verde. La misma carretera aunque ya no es A5 sino A6, y extrañamente con un canal más (nos habían dicho que la vías en Portugal eran un desastre, cosas que desmiento categóricamente después de haber transitado por ellas. Peores que las españolas nada que ver, en algunos casos más amplias. Por lo menos por donde fuimos, que no es que recorrimos todo Portugal). En España eran dos canales o carriles con arcén (cuneta) y en Portugal eran tres más arcén. Supimos que estábamos en Portugal porque vimos una patrulla de policía (la única en todo el viaje) y no era la Guardia Civil. También caímos en cuenta que estábamos en el país vecino porque la gasolina costaba 30 céntimos más cara (en España echamos a 1,12 de 95 octanos y en Portugal a 1,49) y porque un reloj en la pared de una estación de servicio “nos bajó” de las 12 del mediodía a las 11 (una hora menos).

Como a 10 kilómetros de la frontera ya había un peaje donde retiramos el ticket y seguimos “palante” dejando a un lado Elvas, Évora y demás pueblos y ciudades pues el plan era llegar a Lisboa antes del oscurecer. Seguimos a 120 de promedio por una vía en muy buenas condiciones. Como media hora antes de Lisboa ya encontramos el peaje donde nos cascaron casi 18 euros. En España fue gratis el circular, en Portugal no. Al igual que al llegar a Lisboa nos encontramos con una cola de varios canales/carriles para pagar el peaje al atravesar el puente sobre el Río Tajo (o Tejo, como lo llaman los lusitanos).

Fue una sensación bonita, preciosa, llegar a Lisboa y cruzar ese monumental puente metálico, largo, de muchos metros de altura. El peaje es barato, apenas 1.70 euros. Por ahí entramos a la capital lusitana y preguntando llegamos al hotel donde habíamos reservado la noche anterior (cada día, al llegar al hotel hacíamos la reserva del siguiente día, pues previamente veíamos las condiciones atmosféricas y ahí decidíamos para donde cogíamos así como la escogencia de  un hotel que tuviera estacionamiento seguro para la moto). O sea, que íbamos sin programa de ningún tipo, aunque sí con ideas más o menos claras de lo que queríamos pero sin planes específicos .

Lisboa nos gustó, mucho, aunque la vemos como ruinosa (cosa que fue lo que más le gustó a Gladys quien me comentaba que era como presenciar la decadencia de un gran imperio). Edificios majestuosos, arquitectura bellísima, pero viejos, en algunos casos sin mantenimiento, como si se quisiera dar un aspecto de museo histórico nacional al aire libre. No se si no se pintan y modernizan por quererlo así o por no haber dinero para emprender un maquillaje en toda regla. Las calles cruzadas por tranvías son un riesgo para el motorista. Son rieles por todos lados, entrecruzados, sobre adoquines o cemento, y cualquier despiste te puede hacer perder el control de la moto y darte tu taponazo. Por ello metimos la moto en el garaje del hotel y nos decidimos a patear las calles y hasta a ir a Belem en un tranvía del siglo XIX o comienzo del XX a comer los mundialmente conocidos en una pastelería (pastalaria en portugués) que se fundó en 1837 y donde la cola de turistas y nacionales era bien larguita.

De Lisboa nos gustó ese encanto a viejo, la plaza Comercio lindante con la desembocadura del río Tajo (Tejo), la Torre Santa Justa, los fados, el ambiente  y la comida nocturna de Barrio Alto, sus múltiples plazas con estatuas de héroes lusitanos, el Museo de la “Cerveja”, su gente amable, su población multirracial, los tranvías. Ya nos habían avisado que en cualquier lado nos ofrecerían drogas y pensábamos que eso sería a los jóvenes. Nada que ver, no menos de 6 o 7 hombres se acercaban a nosotros enseñándonos en la palma de la mano lo que seguramente eran drogas y nos ofrecían “marihuana, coca, hachis…” Así sin más, sin importarle quien es uno.

Martes 14. Lisboa-Cascais-Estoril-Sintra-Leiria-Aveiro 308 kms. (Carreteras nacionales y autovías/autopistas)

 Buena habitación de hotel (modernísimo, con un televisor cuyo aparato no se ve, la imagen aparece en un súper espejo redondo en una de las paredes), un opíparo desayuno y moto que te pego bordeando el río Tajo hasta su matrimonio con el Atlántico: Estoril, Cascais… Una costa bellísima, limpia, con buenas playas y bonitas calas. Ciudades modernas con preciosas construcciones antiguas las más de ellas abandonadas siguiendo la tónica de la capital.. En Estoril inclusive pasamos, camino de Sintra, por delante del autodromo donde se disputa en F1 en Gran Premio de Portugal. También en Estoril vimos el famoso casino y la mente me llevó a Don Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I y abuelo de Felipe VI, de quien leí que en su exilio en Portugal era un fan de este casino al que iba con mucha frecuencia.

A media mañana estábamos en Sintra. ¡Vaya pueblo bonito! Con jardines preciosos, casas muy viejas pero muy bien mantenidas. Castillos que como guardianes emergen en las montañas que protegen a esta ciudad de las inclemencias del tiempo. Mucho turismo de todos lados: ingleses, franceses, españoles, nórdicos y de casa, portugueses.

Un rato y salida hacía el norte por una muy buena autovía. Decidimos tomar la más recta y así pasamos cerca de Fátima y cuando ya llevábamos varias horas de moto el hambre comenzó a pasarnos factura y decidimos entrar en Leiría.

Buscando, buscando, eran como las 2 de la tarde y paramos frente a un restaurante. Estaba lleno, en Portugal se come a la 1 de la tarde. Nos consiguieron una mesa y la camarera no hablaba nada de nada de español pero la dueña del negocio si, había vivido en Madrid. Bueno, aunque un portugués no “fale “español ni nosotros su idioma, el “portuñol” es fácil de entender. Se veía era un restaurante modesto, pero muy limpio, bien equipado y lleno de gente. Comenzamos a comer con aquello lleno y cuando terminamos ya estábamos casi solos en el negocio. Los portugueses comen y ahí mismo se van a trabajar, lejos de la sobremesa de los españoles. Cuento de este restaurante porque pedimos el menú de la casa: un plato de potaje de espinacas cada uno (del tamaño de un lebrillo o una palangana), Gladys un róbalo de casi un kilo, yo un cocido portugués (parecido al puchero canario o cocido madrileño), cerveza, postre y café. ¿Cuenta?:18 euros. Lo que comimos aquí, en Canarias en cualquier guachinche no baja de 30 euros. Baratísima (en otros buenos restaurantes también era sí) la comida. La gasolina y los peajes serán más caros que en España, pero la comida es por lo menos un 40% más económica.

Terminada el almuerzo volvimos a montarnos en la moto y por ahí salimos como 20 kms por una carretera general llena de camiones. (A propósito, pasamos cientos de camiones tanto en la ida como en la vuelta, por todos lados). Cuando pudimos conectamos con una autovía (por supuesto con peaje incluido) y agarramos para Figueira da Foz, muy cerca de Aveiro que era nuestra etapa final del día.

Llegamos a Aveiro a media tarde y luego de dejar la moto en el hotel y echarnos una ducha, salimos a dar una vuelta por sus calles. Aveiro es precioso, aunque al igual que en Lisboa vimos bonitos edificios pero necesitados de una cariñosa pintura que les den aires de juventud. Canales y rías rodean la ciudad y sus paseos en barcazas (tipo góndolas venecianas) son un gancho turístico. Sus aceras son de cerámicas (azulejos) formando curiosas figuras. Y frente a la ría principal el negocio “El Gato Preto”, una de las “cafetarías” más antiguas de Aveiro, con más de 100 años de fundada y hoy día propiedad de mi amigo Antonio Matos y su familia, el mismo que por más de 30 años me servía el café o me vendía los cachitos de jamón en la Panadería Yocoima de Sabana Grande en Caracas, El buen amigo Antonio que en la tarde no estaba en el negocio ya que sus hijas y su yerno trabajan, al igual que su esposa, con él y se van turnando. Pero al día siguiente si estaba el hombre y pudimos hablar, reírnos y recordar aquellos viejos tiempos de la Solano cuando nos reuníamos 10 personas y con 2 bolívares se pagaba el café de todos.

Miércoles 15. Aveiro-Viseu (Potugal)-Ciudad Rodrigo (Salamanca) 222 Kms. (autovía/autopista)

Ese día lo teníamos programado para salir de Aveiro a Oporto, pero la noche anterior Gladys vio en su cacharro portátil que por el norte había probabilidades del cien por ciento de lluvia y tormenta eléctrica. O sea que el plan que había de seguir para Porto y Vigo lo trocamos por atravesar horizontalmente Portugal y volver a España para llegar a Ciudad Rodrigo en Salamanca.

Antes de tomar la ruta hacía España nos acercamos a la zona de playa de Aveiro, donde en verano hay más españoles que portugueses. Buenas playas, modernas viviendas, una súper rotonda y un faro que es el más alto de toda Europa.

Magnífica carretera y buen tiempo, pero veíamos que por el norte estaba cayendo la monumental, con rayos, relámpagos y centellas. No sé como pero rodeados de agua por todos lados y con la vía mojada, sobre nosotros no caía nada. La lluvia nos llevaba la delantera, pero luego de andar una hora sí llegó lo que tenía que llegar: la lluvia sobre nosotros. Poco antes de  Viseu cayeron cuatro gotas sobre la pantalla  de la moto y optamos por pararnos debajo de un puente y ponernos los impermeables. Menos mal, la que cayó fue la mundial. Un palo de agua de mucho cuidado que nos acompañó durante por lo menos 50 kilómetros. Ahí yo me vuelvo cobardón y en la moto no pasó de 80 kms/hora, máxime cuando para más inri era una zona de curvas. Luego en las rectas, y con una cortina de agua por delante, si subía a 100 o más. Pero aún así el mayor riesgo eran los camiones y coche (carros) que nos pasaban volando. Con más precaución y cuidado que otra cosa llegamos a una estación de servicio y curiosamente Gladys, excepto los zapatos, estaba seca, pero yo de la mitad para abajo estaba empapado; no sé por donde se metió el agua, pero el pantalón del impermeable de nada sirvió, los blue jeans (vaqueros) estaban empapados. En el baño de la estación de servicio me cambié de ropa y después e tomar un café para entrar en calor (el agua era helada) pudimos seguir aún lloviendo. Sin embargo en poco tiempo dejó de caer agua, pasamos por un poblado que me hizo recordar a Venezuela porque se llamaba igual que aquel portugués que en los comienzos del gobierno de Chávez mató a varias personas en la Plaza Altamira, Gouveía (¿sería de ahí ese desgraciado?). Sobre el mediodía estábamos en la frontera, de un lado la policía portuguesa y del otro la española, con una edificación que algún día fue aduana pero que ya no se utiliza. Entramos a España y le pregunté a Gladys:

-¿Quieres comer a la 1 o a las 2… en España o en Portugal?

Cuando le pregunté ya eran las dos de la tarde, y al responderme que mejor comer más temprano, di vuelta a la moto, pasé una raya virtual que nos daba una hora menos y ya era la una. En fin que almorzamos en suelo portugués, en un  restaurante de frontera, muy bien y mucho más barato que en España. Eso si, terminada la comida nos montamos en la moto y emprendimos camino;  ya como en una hora divisamos sobre una colina una población preciosa: Ciudad Rodrigo, en suelo español, en Salamanca.

A orillas del Rió Agueda está Ciudad Rodrigo, un centro urbano que según algunos ya era habitado hace miles de años, incluso ya en el Paleolítico se dice que había gente en esta zona. Hoy día es en su parte antigua  un recinto cerrado rodeado por una muralla circular. Su Plaza Mayor, sus calles estrechas, su catedral y su inmensa capilla (una al lado de la otra), su Parador Nacional de Turismo, sus comercios, su gente… todos nos gustó.

En la capilla entramos y vimos  que solo había una señora. Un silencio sepulcral que en verdad se disfrutaba. Y en esto un señor –seguramente el cura- apareció en el altar,  prendió el quipo de sonido y comenzó por los altavoces el Santo Rosario. Con sus misterios y demás y una musiquita de fondo, todo muy clarito, bien montado y editado, ya el Rosario no es en vivo sino grabado. ¿Curioso, no?

Ah, frente a la catedral hay un museo curiosísimo que no pudimos ver por estar cerrado a esa hora de las 6 de la tarde: el Museo del Orinal, con más de 1300 orinales de loza, metal, porcelana, decorados de mil maneras. Nos dijeron era único en el mundo. Otra curiosidad de Ciudad Rodrigo es que en su Plaza Mayor aparte del correspondiente bar y agencia del Banco Santander, había dos farmacias (una frente a la otra) y como cinco joyerías.

(Lo del banco Santander es curioso: por donde quiera que pasamos en España, ya fuera ciudad, ya fuera pueblo grande o pueblo chico, hay tres cosas que son comunes a todos: un bar, una iglesia y una agencia del Banco Santander).

Jueves 16. Ciudad Rodrigo-Salamanca-Sierra de Gredos-Arenas de San Pedro-Candeleda (Ávila) 290 kms (autovía/autopista, mucha montaña y carreteras nacionales)

En Ciudad Rodrigo amanecimos. Al despertar, otro abundante desayuno en una mesa con una fabulosa vista sobre el río Águeda y moto que te pego hasta Salamanca capital a más o menos una hora. Fácil fue estacionar en la ciudad charra porque en todos lados hay espacios reservados para motos, aunque uno que nos gustó estaba ocupado por una furgoneta de manera irresponsable. Le hicimos ver que era un espacio reservado para motos y en poco tiempo se mandaron a mudar y nos lo dejaron. Cargando el morral y los cascos nos fuimos de garbeo por esas preciosas calles salmantinas de no más de un par de metros de ancho muchas de ellas. Nuestros pasos nos llevaron a la Universidad Pontificia, a la Casa de las Conchas con su espectacular biblioteca y hasta los centros donde Don Miguel de Unamuno es mentado, como uno donde había un cartel que rezaba: “En este local nunca tomó café don Miguel de Unamuno” decía, porque le verdad es que el filósofo y profesor universitario en Salamanca es personaje histórico. La plaza mayor de la ciudad charra es grande, preciosa, espaciosa pero con unos restaurantes que te cobran el doble que en cualquier otro bueno en cualquier calle. Estar en la plaza tiene su precio. Muchas banderas españolas y apoyos a la selección de fútbol. Comimos de lo mejorcito en un Restaurante llamando Ruta de Plata que habíamos descubierto en Internet, especializado en cordero y cochinillo que estaban de rechupete. Previamente unas cervecitas nos habían permitido hablar con unos jóvenes bien simpáticos en una cafetería.

Terminado el almuerzo regresamos por la moto y luego de pasar un puente sobre el río Tormes emprendimos camino hacía el sur, rumbo a Sierra de Gredos. Para ellos tomamos la vía que une Salamanca con Cáceres pero a la altura de Guijuelo (tierra de famosos embutidos) nos desviamos para llegar a un pueblo grandito llamado Piedrahita y de ahí (ya en la provincia de Ávila) pasando varios pueblos menores comenzamos a subir una empinada montaña de muchas curvas, con lluvia y frío. Pero valió la pena, desde el puerto más alto se veía un valle espectacular, con montañas manchadas por pueblitos de casas con paredes muy blancas y techos rojos. En uno de ellos, casi en la base, tomamos un refresco, estiramos las piernas y descansamos un rato que buena falta nos hacía. La lluvia nos acompañó en la mayor parte de esta etapa y nuevamente tuvimos que hacer uso de los impermeables. Ya en el valle, a los pies de la Sierra de Gredos, una autovía nueva nos llevó hasta Candeleda, un pueblo precioso que para más deleite tenía un concurso del 30 de mayo hasta el 30 de junio de balcones decorados con flores.

Aquí si las pasé mal con la moto porque habíamos contactado por internet con una casa rural donde reservamos y no se nos alertó que estaba a casi dos kilómetros de la  carretera. Para llegar tuvimos que tomar una senda estrecha con superficie de cemento, tierra, yerba y jable suelto, muy pronunciada, con curvas realmente difíciles. Vamos, para un todo terreno o para moto de montaña, no para una Harley de más de 400 kilos.

Al llegar el dueño de la casa rural, un buen hombre de nombre Ricardo, se llevó las manos a la cabeza al ver la moto con la que habíamos subido. Nos dijo que llevaba toda la tarde tratando de comunicarse con nosotros pues cuando vio la reserva que habíamos hecho y pedíamos un puesto seguro para la moto, trató de decirnos que no se nos ocurriera subir, que hace días un señor más joven que yo, con una moto mucho más pequeña se había caído en una curva. Que ni se me ocurriera subir, pero nada que le cayó la llamada y si le llega a caer pues en moto ni te enteras que te están comunicando. Pero ya estaba allí gracias  a Dios sin contratiempos.  No fue fácil la noche ya que me la pasé pensando como iba a hacer al día siguiente para salir, sobre todo para tomar una curva muy difícil. Preocupación infundada porque al día siguiente salí en esos dos kilómetros de vereda para tractores con “la burra de hierro” sin el más mínimo inconveniente. De algo debe servir el llevar montando en moto desde los 18, digo yo y una copiloto que siempre me insufló fe y esperanza  (la caridad quedó para el pueblo de Plasencia donde a un vendedor ambulante le compramos cuatro pares de lentes o gafas y quedó más contento que unas pascuas).

Bueno, magnifica atención en esa casa rural. Noche tranquila con una vista espectacular sobre el valle del Tiétar y a la mañana siguiente luego de desayunar emprendimos la ruta hasta Plasencia, como primer paso, ya en la provincia de Cáceres.

Viernes 10. Candeleda-Plasencia-Cáceres-Trujillo. 236 kms (carreteras nacionales y autovía/autopista)

 Esa ruta fue de lo más bonito del viaje: los 19 municipios y correspondientes pueblos que se encuentra uno entre Candeleda y Plasencia y que conforman la Mancomunidad Intermunicipal de la Vera (antes la Vera de Plasencia) es de lo más  bello que hemos visto nunca. Pueblos limpios, bonitos, con flores por todos lados, gente amable, vegetación exuberante. Nos llamó poderosamente la atención Losar de la Vera con sus arquitecturas y figuras hechas con flores y árboles perfectamente podados. No una ni dos; no, decenas de figuras de todo tipo, desde conejos hasta ciclistas. Bellísimo. También Valverde la de la Vera donde en Semana Santa se hace un acto llamado “El empalado” representando la crucifixión que congrega a más de 15 mil personas que se unen a los apenas 300 habitantes del pueblo.

Al final del Valle de la Vera está el Valle de Jerte donde se cosechan las mejores cerezas de España. También por la ruta está Montfragüe, un reservorio natural de buitres que es el más importante de Europa.

Rodando, rodando, y a lo tonto a lo tonto, por una magnífica autovía llegamos a Plasencia. En la Plaza Mayor había un mercadillo y la exhibición de frutas y verduras fue un espectáculo. Mientras me comía un jamoncito y me tomaba una cerveza, Gladys buscó unas cerezas riquísimas. Ahí uno de los camareros que nos atendía al vernos con el casco en la mano nos informó que él también era motero y que se ponía a disposición para lo que hiciera falta.

Una horita por allí, Gladys en el mercadillo compró unas cerezas (su fruta favorita) grandes como ciruelas, dulcísimas y tomamos camino de Cáceres por una magnífica autovía/autopista. Ante de la ciudad nos pasaron varios motorizados que no iban de paseo, iban volando, porque nosotros andábamos a 120 y apenas pude distinguirles el color de la moto cuando nos adelantaron. ¡Vaya manera de hacer turismo! En este tramo un pájaro, creo que una golondrina porque había muchísimas, chocó contra la pantalla de la moto, rebotó a mi antebrazo y allí quedó el pobre o la pobre. El golpe asustó a Gladys, pero nada pude hacer para evitarlo, fue de repente. Menos mal que no era una cigüeña, hubiésemos sido noticia de primera plana: “Motoristas desaprensivos atropellan a cigüeña ocasionándole múltiples contusiones (por suerte no llevaba niño ese día)” Por aquí ya los campos no presentaban la vegetación y el verdor de la zona del Tiétar o de la Vera; no, tierras más bien secas, con plantas menores y mucha tierra. No se veía fuera zona cultivable, más bien desértica. El Rió Tajo (el más largo de España) en este sector es impresionante, ancho, con aguas azulísimas, cruzado por un magnífico puente;  a lo lejos, hacia el oeste, vimos otro que se está construyendo. Durante todo este camino siguieron acompañándonos las cigüeñas y sus nidos.

Cáceres nos gustó mucho. Una magnífica plaza central, o mayor, y cantidad de monumentos, iglesias, casas antiguas, callejuelas estrechas. Preciosa y limpia ciudad, lo peor fue un tarantín del partido Podemos con cuatro muchachos de no más de 16 o 18 años que tenían un equipo de sonido a todo volumen con consignas de ese partido y una canción que rezaba más o menos: “Somos bolivarianos, se acabó robar dinero a dos manos”. Creo que ni sabían el significado de bolivariano ni cosas que se le parezca, pero allí estaban felices de la vida.

Comimos en un restaurante de la plaza, el más alejado de la música y después nos decidimos a recorrer sus estrechas calles. Curioso que ya en la plaza mayor uno de los restaurantes era de comida turca.

A media tarde nos volvimos a montar en la moto y partimos rumbo a nuestro punto final del día, Trujillo, a 63 kilómetros de Cáceres, lugar de nacimiento en 1478 de Francisco de Pizarro. En su plaza central o mayor hay una gran estatua de del personaje que como se sabe fue el conquistador del Perú, en cuya capital Lima falleció en 1541.

Entramos con la moto a la zona antigua y a un joven que tenía otra le preguntamos como llegábamos al hotel y no solo nos indicó sino que se prestó a acompañarnos y lo simpático es que para llegar a ese hotel hay que atravesar la Plaza Mayor de punta a punta, pasando por delante de la estatua de Pizarro. A esa hora, como las 5 de la tarde, la plaza tenía cuatro o cinco personas, pero luego de dejar la moto en un lugar seguro, de subir a la habitación del hotel a refrescarnos y de cambiarnos de ropa, salimos a dar una vuelta y ya la plaza estaba de bote en bote, con cantidad enorme de coche allí aparcados, con las mesas de las terrazas de los restaurantes casi llenas y con una chiquillería corriendo y gritando por todos lados, amén de los típicos turistas chinos o japoneses con cámara en mano él y ella con su sombrerito de ala ancha como Pedro Navaja.

Dimos unas vueltas por la población, compramos unos quesos encargo de nuestra Cristina y nos sentamos a tomar cerveza. Ahí mismo el mesonero nos preguntó (como en todos lados) de donde veníamos y al decirle Tenerife se mando “ah, si, guagua, mi niño…”. Unas vecinas de mesa, madre e hija, rápidamente entraron en conversación con nosotros y hasta Facebook intercambiamos.

Un buen rato en la plaza y luego al hotel para ver el partido España-Turquía.

El hotel muy bueno, con un desayuno de primera, pero fue el único de todo el viaje donde no dormimos bien, bueno por lo menos yo ya que Gladys tiene el sueño más profundo. El aire acondicionado hacía un ruido bárbaro y a pesar de que en la tarde lo alertamos nada hicieron para arreglarlo y no nos ofrecieron una habitación de cambio de similares características a la pre-alquilada sino otra de condiciones inferiores. En fin, que una noche mala la tiene cualquiera y a nosotros nos tocó en Trujillo en un hotel de los llamados “buenos”.

Sábado 11. Trujillo-Madrid 260 kms (autovía/autopista)

El sábado nos levantamos tranquilos sabiendo ya era el último día de moto. Desayunamos y otra vez comencé (como en Candeleda) a preocuparme por ver si podía sacar la moto del lugar donde estaba, enfrente del hotel. Calle estrecha, de adoquines irregulares, en subida y luego con una curva pronunciada en bajada hacía la Plaza Mayor que teníamos que atravesar nuevamente para ya tomar rumbo hacía las afueras de la ciudad. Todo resultó bien (tiendo a ponerme nervioso por cosas que luego resultan no se me complican). Ah, al llegar al lugar  donde dejamos la moto aparcada en la noche había una pareja de japoneses haciéndole fotos como si nunca hubieran visto una igual. Cuando vieron la prendía nos hicieron gestos de “qué bueno, bonita moto, los felicitamos”, acompañado de una amplia sonrisa.

Una buena autovía, un día ligeramente caluroso, y otra vez en carretera. Cuando llevábamos como hora y media ya por tierras de Toledo, entramos en un pueblito que desde la autovía se veía precioso: Oropesa. Y vaya que lo era. En su centro paramos y nos tomamos una cervecita Gladys y yo un refresco (bueno, una Coca Cola como a mi hija Claudia le gusta que diga). Fotos de rigor, conversaciones con los camareros y vecinos de mesa de donde éramos y después de un ratico moto que te pego para Madrid.

En la medida que nos íbamos acercando a la capital de España ya el volumen de vehículos crecía y con ellos mucho conductor imbécil que comete barbaridades al volante. Un señor de bastante edad, en un Mercedes, nos pasó por el lado izquierdo y se nos atravesó delante casi rozándonos la rueda. Era para tomarle la matrícula y denunciarlo en el primer puesto de la Guardia Civil.

A la altura de Móstoles paramos a echar gasolina (no sé ni cuantas veces reposte, eso si, cada vez que lo hacía se iban en promedio 20 euros. Esto lo digo por si alguien se atreve a hacer esta ruta, hay que llevar mínimo 300 euros solo para gasolina) y para preguntarle a Cristina como llegábamos a su casa.

La explicación fue clara y concisa: “por las A5 que van ahora empatan con la M-30, luego toman la A1 y A6 y más tarde en la salida 23 te vas a la calle de tal, y ahí hasta la estación de servicio cual que a la derecha te conduce a la avenida equis y…. “. Perfecto, ni un pelón, ni una duda, en 20 minutos ya estábamos frente a casa de mi hija tocando la corneta y diciendo aquí estamos.

Besos de rigor, descanso un ratico y a devolver la moto antes de las 6 de la tarde.

Todo perfecto, chequeo normal, devolución de depósito de garantía por cualquier accidente y aquello de la franquicia y para un buen restaurante con Cristina y Borja para celebrar la vuelta, el feliz regreso y para hablar por donde será la próxima ruta.

Chao, hasta la próxima.

 

 

 

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Se fue el más grande: Mohamed Alí

En octubre de 2014 presenté en este blog un trabajo sobre Mohamed Alí (Cassius Clay). Hoy con motivo de su fallecimiento a la edad de 74 años me permito reproducirlo. Paz al alma del más grande boxeador de todos los tiempos.

clay 5

El 17 de enero de 1942 en la población de Louisville, Kentucky, con unos Estados Unidos metido de lleno en la II Guerra Mundial, vino al mundo un niño al que pusieron por nombre Cassius Marcellus Clay Jr., para muchos el más grande boxeador de todos los tiempos, aunque hay analistas que estiman que sin duda ha sido el más carismático, el más querido, el que más sentimientos encontrados ha levantado, pero no el mejor libra por libra, como se suele decir. Lo que no cabe duda es que ha sido el más “bocón” y que sus presentaciones fueron seguidas por millones de seguidores.

clay 1En los JJOO de Roma 1960 logró para su país la Medalla de oro de los semipesados y apenas cuatro años después, ya como profesional, consiguió el título de Campeón del Mundo de los Pesos Pesados, la categoría máxima del boxeo.
Lo que no cabe duda es que su carrera fue marcada por un estilo muy suyo, muy personal, una nueva manera de boxear, con características muy especiales para un peso pesado: “pica como una avispa y vuela como una mariposa”, decía él. Aquellos torpones pesos pesados que veíamos encima del ring aparecían como mastodontes al lado de un peso pesado que bailaba, revoloteaba, que parecía gozaba hasta recibiendo golpes.
Casi toda su carrera fue dirigida por Angelo Dundee y se recuerdan sus combates memorables contra Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton.
Precisamente de una de las refriegas con George Foreman, el llamado “Gran Combate del Siglo”, en la capital de Zaire (hoy día República Democrática del Congo), Kinshasa no referiremos más adelante. Pero vayamos poco a poco.
Todo comenzó a gestarse en 1966 cuando Muhammad (o Mohamed) Alí (cambió su nombre al abrazar las creencias musulmanas) se negó a ir a la guerra de Vietnam. El gobierno de los Estados Unidos lo castigó con una multa de 100 mil dólares, una temporada en la cárcel y la imposibilidad de boxear por unos cuantos años. Lo desposeyeron del título de todos los pesos y así se quedó unos cuantos años sin poder demostrar, como él mismo decía, que “era el más grande” y perdió la oportunidad de haber marcado un record asombroso.
En el tiempo que estuvo apartado del ring explotaron boxísticamente hablando dos púgiles de pegadas demoledoras: Joe Frazier y George Foreman, de los que Mohamed Ali decía que pegaban duro pero que eran feos, que él era el más bonito de todos.

 

clay 2Una personalidad especial que marcó toda su vida, que lo hizo ser ídolo de multitudes y que a nivel publicitario era lo mejor que se había visto para “calentar” un evento, una pelea.
En 1970 salió en libertad y volvió a ponerse los guantes para recuperar su status de “El más grande”. Quería regresar al sitio del cual los políticos lo habían echado. Su discurso público se volvió más ideológico, mientras los negros lo adoraban, los políticos lo consideraban incomodo para el sistema por lo que decía y como lo decía. Estos primeros años de regreso estuvieron marcados por sus combates con Joe Frazier, uno de ellos eliminatorio para ver quien se enfrentaba con George Foreman por el título de los pesados. Mohamed Ali (muchos lo seguían llamando Cassius Clay) ganó en una pelea muy cerrada, muy igualada y para algunos favorable a Clay porque los jueces se dejaron llevar por su locuacidad y carisma. Yo recuerdo haber visto aquel combate, como otros muchos de él y en verdad pienso que Frazier fue, aunque por poco, el ganador del pleito. Inclusive en El Poliedro de Caracas lo vi en una exhibición que fue una gozada.
Pero el nombre Mohamed Ali o Cassius Clay ya tiraba mucho, y en esos momentos estaba apareciendo por allí un ambicioso y joven promotor de boxeo llamado Don King que aún no tenía el mechón blanco en el pelo, aunque su peinado si parecía un erizo.
Don King, posteriormente el más conocido universalmente promotor boxístico, de alguna manera logró que el dictador de Zaire, Mobutu Sese Seko, con necesidad de limpiar la impresentable imagen internacional de su régimen, pusiera los cinco millones por cabeza que eran necesarios para montar el combate. En esa época, 1974, ese dinero era una barbaridad.

 

clay 4Mobutu aceptó y se fijo para finales de septiembre la fecha del combate, “The rumble in the jungle” (el rugido de la selva) como se bautizó, pero en un entrenamiento Foreman se rompió una ceja y hubo que diferir el evento para el 30 de octubre. Alí aprovecho, como buen publicista nato, como hombre de medios, para “enfurecerse”, gritar a los cuatro vientos que Foreman estaba asustado, que se había roto a propósito para no tener que enfrentarse a él. Inclusive hizo ver que él era el representante de los negros, de los rebeldes, de los anti-sistema y que Foreman se había plegado al sistema implantado por los blancos.
En uno de esos actos publicitarios en Kinshasa fue donde Mohamed Ali oyó por primera vez los gritos de guerra del público: “Ali, boyamé” (Alí, mátalo). Esa consigna lo perseguiría durante su larga estancia en el país africano. Donde quiera que fuera solo escuchaba el “Alí, boyamé”.

 

clay 3George Forman era el favorito, tenía siete años menos, era más robusto, alto y pesado que su contrincante, tenía una pegada demoledora que a Frazier un año antes lo puso a ver estrellas, una condición física envidiable y Mohamed estuvo unos años parado y le podían pasar factura.
La víspera del pleito Alí pidió que aflojaran las cuerdas del cuadrilátero. Tenía un plan pero lo mantuvo oculto. Hablando con Angelo Dundee le preguntó que debía hacer y éste le contesto: “Vas a bailar, Mohamed, esta noche vas a bailar”. Pero él tenía pensado hacer otras cosas.
Desde el primer campanazo se dejó dominar por Foreman, se apoyaba contra las cuerdas y al estar estas flojas pues su torso y cabeza quedaban lejos de los brazos de su rival, esquivaba fácilmente los golpes en la parte alta de su cuerpo, así agotaba al contrincante que lanzaba aquellos puños y solo encontraba aire. Un round tras otro solo se veía a Foreman lanzando manotazos y a Mohamed Alí esquivándolos.
Tranquilo, sin nervios, al final de cada asalto volvía a su esquina bravucón, riéndose del contrario, desesperándolo; ya en el octavo round, cuando vio que Foreman aflojaba el ritmo llevado por la desesperación y por el cansancio, Alí salió de su cueva y comenzó a soltar una ráfaga de golpes, uno tras otro, que impactaban en el torso, en el pecho, en la cabeza de su contrincante, y especialmente al cielo de Kinshasa volaron dos taponazos, dos relámpagos, que impactaron de lleno en la mandíbula del gigante Foreman que demostró tener los pies de barro porque se fue al suelo sin más.
Alí fue zarandeado por los miles de seguidores que no pararon ni un instante de gritar “Alí, boyamé”. Volvió a ser campeón del mundo.
Este 30 de octubre se cumplen (o cumplieron, depende cuando usted lea este artículo) 40 años de aquella memorable pelea que el mundo vio a través de la televisión. Y de millones de zaireños (hoy congoleños) que vibraron con Mohamed Alí, el Más Grande.
Desde 1984 se le diagnosticó mal de Parkinson y en estos últimos días hemos sabido a través de unos de sus hermanos que la salud de Alí ha empeorado, que se encuentra en un estado delicado. El cuidado de su esposa y sus nueve hijos le debe hacer más llevadera esta fase final de su vida, la vida de uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos. Si no el más grande, porque sobre estos temas hay diversidad de opiniones, si del más carismático y bocón.

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La mentira de las deudas del fútbol

champion 1

Estoy cansado de oír a los periodistas españoles decir “el fútbol le debe un trofeo a tal equipo”. Mentira, el fútbol no le debe nada a nadie, el que gana gana y el que pierde pierde y punto. A veces se gana merecidamente y a veces no, a veces con suerte y a veces sin ella, pero eso de deber… Se debe un crédito, una hipoteca, un fiado y si se quiere hasta un saludo, pero el fútbol no le debe nada a nadie. Entiendo que los seguidores del Atlético de Madrid quieran ganar la Champion y que la mayoría de los que no son madridistas vayan con los colchoneros, sobre todos los antimadridistas. Todo se entiende (un amigo mío me dice que quiere gane el Atlético porque nunca ha conquistado ese trofeo, y lo comprendo) pero no que digan que “el fútbol le debe una Champion al Atlético de Madrid”. ¿Por qué? Ha jugado dos finales y las perdió. La primera en el 74 porque no supo aguantar el 1-0 en los minutos finales y un alemán de apellido impronunciable (Schwarsenbeck, o algo así) les empató y hubo que jugar otro partido (única vez en la historia que se repitió una final) y le cascaron 4-0. Hace dos años marcó un gol casi de rebote, se metió atrás, puso el autobús delante de la puerta y trató de llegar al pitido final con ese 1-0 pero el Real Madrid les empató en los minutos de descuento con un golazo de Sergio Ramos y en la prórroga fue mejor el cuadro merengue y se llevó la Copa con un claro 4-1. Si gana el Atlético el próximo sábado será porque hizo las cosas mejor o porque tuvo más suerte, que de todo puede pasar, y si vence pues a celebrar, pero no porque el fútbol le deba nada.

escudo atleticoEl Valencia también ha jugado dos finales que perdió (una ante el Real Madrid y otra ante el Bayern de la manera más dolororsa posible, a los penaltis) y no oído a nadie decir que “el fútbol le debe una Champion al equipo Che”, al igual que al Arsenal, al Malmoe, al Stade Reims hace muchos años, la Fiorentina, la Sampdoria. Díganme el Benfica, que desde que se fue Bela Guttman y le echó una maldición gitana, ha jugado como 10 finales de distintas Copas y no ha vuelto a ganar. Yo no he escuchado a nadie decir que el fútbol está en deuda con los portugueses, simplemente que la maldición sigue tan campante.

Como tampoco tiene el fútbol ninguna deuda con

escudo real madridHolanda que ha jugado tres finales de mundiales y las ha perdido. En el 74, 78 y 2012 la selección tulipán llegó a la final del Mundial y en las tres cayó derrotada. Si eso pasó fue porque el rival de turno (Alemania, Argentina y España, respectivamente) tuvo más acierto o más suerte o fue mejor, pero no por ello hay que darle un título ad honorem a los holandeses “porque el fútbol les debe un Mundial” como he oído decir por ahí. Los partidos se ganan o se pierden y los palmarés marcan la historia, no las deudas del fútbol con nadie ni con nada. A esperar la final, a verla, disfrutarla y al final a celebrar quien gane, que lo habrá hecho por el motivo que sea, pero el que pierda que no venga con el cuento de “el fútbol me debe esa final”.

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¡Hasta la vista Humberto!

Conocí a Humberto Perdomo en Baruta, yo con 15 años y él con un par más. Muchas veces nos íbamos juntos en bicicleta a ver béisbol en el viejo campo de La Trinidad. En el Canal 8 yo entré unos meses antes que él (en el Fútbol Italiano). Humberto llegó para compartir la narración del béisbol con Carlos Tovar Bracho especialmente. Recuerdo que con Chiquitín Ettedgui se habló de llamarlo “Beto” para hacerlo más corto, más sonoro y más comercial y al final terminó en Humberto “Beto” Perdomo (qué cosas, ¿no?). Yo estuve en ese bautizo. Más tarde el canal necesitaba un narrador de boxeo para que acompañara a Miguel Thoddé en aquellas transmisiones de los lunes en las veladas de Rafito Cedeño; Humberto (como yo lo llamaba desde muchacho) se preparó con un profesor que se las sabía todas: Roberto Ribeiro. El cubano le enseñó todo: nombre de los golpes, análisis de combates, sistema de puntuación, etc (yo asistía de testigo porque “las clases” eran en los pasillos de VTV).. O sea, que al final triunfó como narrador de béisbol y de boxeo. Hacía años que no sabía nada de él, solo hace unos días me enteré por facebook que estaba enfermo y ayer que nos había dejado para esperarnos desde el más allá.
Paz a tu alma, amigo Humberto, Dios te acoja en su seno. Otro amigo de juventud que se nos adelanta. Rezaremos por ti, dejaste una bonita huella entre las afición y un gran corazón entre los que te conocimos personalmente.

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Me acuerdo de Santa Bárbara sin estar tronando.

a Iberia

Casi 40 años estuvo Iberia cubriendo la ruta Canarias-Venezuela y viceversa.

La primera vez que viaje a Venezuela fue en 1965 en un cuatrimotor de Iberia que salió desde el aeropuerto de Gando en Las Palmas de Gran Canaria y en apenas 6 horas y media estaba en Maiquetía abrazándome con mis padres y hermanos.
Entonces la conexión entre Canarias y Venezuela era a través de la isla vecina a Tenerife. Por un tiempo fue así y luego ya Iberia, con buen criterio pues en Venezuela hay más gente de la provincia de Tenerife que de Las Palmas, cambió la conexión para la isla de El Teide.
Por muchos años los canarios, venezolanos y cualquier persona que quería viajar de un lado a otro no tenía problemas. Con Iberia por unos años una vez a la semana y luego dos o tres veces cada siete días, se hacía ese viaje de 6 horas y media que era una especie de paseo ínter continental.
Pero llegado el nuevo siglo apareció una línea llamada Santa Bárbara Airlines que decidió tomar parte de ese negocio de viajar con canarios, no en balde los vuelos de Iberia casi siempre iban llenos y a cada pasajero nos sacaban una buena cantidad. Tanto insistió la gente de Santa Bárbara que consiguió esa ruta compartida con Iberia, bajó el precio de los pasajes que eran abusivos y poco a poco se fue llevando la clientela. Logró luego de un periodo relativamente corto, que para Iberia la ruta fuera ruinosa, con pérdidas, lo que obligó a la línea española a abandonar después de casi 40 años esa conexión directa Canarias-Venezuela-Canarias.

a santa barbara

Apareció Santa Bárbara y después de unos años nos dejó huérfanos.

Fue retirarse Iberia y Santa Bárbara, que se quedó sola, automáticamente subió los precios casi a los mismos que tenía Iberia en su buena época. Pero con la diferencia de que mientras Iberia tenía buenos aviones, cumplía a cabalidad con los horarios, la gente de Santa Bárbara que al principio comenzó más o menos bien, con el tiempo fue degradando el servicio con aviones en mal estado (mucho más viejos y con peor mantenimiento que los de Iberia) y lo que fue peor, con fallas constantes en los vuelos, demoras no de horas sino de días. Con Santa Bárbara solo se sabía cuando comprabas el pasaje y que lo habías pagado, ya que volar en la hora y el día programado era otra cosa. Sé de vuelos que tenían que llegar a Tenerife el viernes y lo hacía varios días después; gente que iba a Los Rodeos para volar a Venezuela y tener que regresar a casa porque el avión no había llegado ni se le esperaba en fechas próximas. Igual de allá para acá, la gente bajaba a Maiquetía y se regresaba a casita en sin saber cuando lo iban a traer. Los pasajeros de Caracas volvían a casa pero los que llegaban a Maiquetía desde cualquier lugar del interior para viajar a Canarias pasaban verdaderos apuros.

a maiquetia

La conexión Maiquetía-Los Rodeos se hacía en menos de siete horas. Hoy día no existe, hay que ir por Madrid.

Así fue durante varios años, un desastre total: vuelos cancelados, horarios no cumplidos, servicios a bordo pésimos con baños clausurados con “teipe plomo”, asientos derrengados. A mí una vez (bueno, la única vez que viaje con esa empresa) me tuvieron dos horas en Los Rodeos, en pleno agosto, montado en el avión sin aire acondicionado, sin poder usar los baños, dándonos un vasito de agua en vasos plásticos y al cabo de ese tiempo nos bajaron y nos dijeron que fuéramos para casa que ya nos avisarían cuando volaríamos. Otra vez pasar inmigración, recoger maletas, ir a casa, esperar llamada, volver a aeropuerto, chequear otra vez, nuevamente inmigración. ¡Que horror! Solo lo recuerdo y me estreso.
Un despelote, mucho duraron para lo malos que eran.
Pero mira por donde, Iberia seguía sin dar muestras de querer volver a esa ruta y Sana Bárbara acuciada por los problemas económicos y de logística se mandó a mudar.
O sea, que los canarios y venezolanos y los canarios-venezolanos y todo el que quisiera ir directo de Canarias Venezuela o venir de Venezuela a Canarias se quedó sin la posibilidad de hacerlo directamente. Como se dice, nos quedamos sin el chivo y sin el mecate.

a los rodeos

Qué bonito era llegar a Los Rodeos desde Venezuela directamente. Eso se acabó.

En resumen: Santa Bárbara sacó a Iberia, que llevaba casi 40 años con la ruta, bajando precios que luego cuando se vio sola, subió. Iberia se aburrió y no quiso saber más de esta conexión y luego Santa Bárbara no estuvo en capacidad de aguantar la mecha.
O sea, que nos perdimos la línea Canarias-Venezuela y viceversa y cuando uno quiere viajar a Venezuela tiene que echar para Madrid para que desde allí te lleven, y los que quieren venir de Venezuela a Canarias igual, primero para Madrid y luego para las islas.
Más horas, más dinero, más perdidas de tiempo, más incomodidades. Para los jóvenes es cuestión de aguantar la mecha, pero para los mayores y enfermos es una auténtica tortura.
Antes se montaba uno en Los Rodeos y en 6 horas y media estabas en Maiquetía por 700/800 euros que era el costo del pasaje ida y vuelta. Igual de allá para acá. Ahora hay que ir a Madrid con 2 horas y 45 minutos de viaje. Luego en Madrid esperar la conexión a Caracas para meterte casi nueve horas más de vuelo. Sumen, lo que era 6 horas y media se disparó a 11 horas 45 minutos y además los pasajes no son menos de 1200/1400 euros en temporada baja.
Qué vaina nos echó Santa Bárbara: se metieron, pusieron la torta y nos quitaron a Iberia que no quiere volver a agarrar la ruta, no sabemos si porque no es rentable o por venganza para con los canarios y canarios-venezolanos que después de tantos años de recibir un servicio bueno (aunque caro por aquello de los monopolios) les dieron la espalda cambiándose a una empresa que apareció como si fuera la salvadora del emigrante y resultó tremendo fiasco.
Por eso decimos, ¡ay Santa Bárbara!, me acuerdo de ti aunque no esté tronando.
A todas estas las autoridades canarias que están conscientes de la situación, bien gracias. Nada han hecho para lograr que ya sea Iberia o Air Europa den ese servicio que se antoja de primera necesidad en las relaciones Canarias-Venezuela.

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Real Madrid y Barcelona, guerra economica por provincias.

 

 

 

Escudo Real MadridBuen trabajo el que veo en Libertad Digital sobre las preferencias en las distintas provincias españolas al comprar productos del Real Madrid o el Barcelona. Vale la pena leerlo, por eso lo traigo al blog por si usted no suele leer ese diario digital.

 

Es uno de los ‘clásicos’ más esperados. Este sábado juegan el Real Madrid y el FC Barcelona. Un estudio realizado por Amazon sobre las ventas de merchandising de ambos equipos en Amazon.es en el último año permite analizar cómo los españoles apoyan a los dos grandes clubes de fútbol.

¿Qué seguidores compran más productos para animar a su equipo? ¿Qué provincias son blancas y cuáles son azulgranas? ¿En qué ciudad se venden más artículos del equipo contrario? Según las cifras de ventas, así se mide la afición futbolística en España.

Un análisis con detalle de los datos permite sacar las siguientes conclusiones:

 

– Los madrileños sienten más sus colores. Los habitantes de Madrid son los que más merchandising del Real Madrid compran: un 85,9% del total de artículos vendido en esta comunidad están vinculados al equipo con sede en el Bernabéu.

En cambio, y al contrario de lo que podría parecer, Barcelona se sitúa solo en el cuarto lugar cuando de comprar artículos del Barça se trata (76,6% de las ventas). Lleida, Tarragona y Girona son las provincias que más artículos azulgranas compran para apoyar a su club.

– Las islas, territorio culé. En Canarias lo tienen más claro: el 71,1% de los clientes que compran productos de alguno de estos dos equipos en Amazon.es, adquieren artículos del Barcelona, el club donde triunfó el jugador canario Pedro. Baleares también apoya al Barça: el 59,8% del merchandising vendido en esta comunidad corresponde al equipo barcelonés.

– Sin efecto Iniesta. El hecho de que Iniesta sea de Fuentalbilla no parece ser suficiente para debilitar la fuerte afición al Madrid de Castilla la Mancha. Albacete, provincia de nacimiento del jugador, compra más artículos de Real Madrid (61,2%).

– El Madrid cuenta con más aficionados en campo contrario. Según los datos de venta de merchandising aportados por Amazon.es, en Barcelona hay más fans del Real Madrid (23,3%) que en la capital española seguidores del Barça (14%). Además, los seguidores merengues de la capital gastan un 9,3% más en artículos de su club que los aficionados blaugranas de la Ciudad Condal.

– Las provincias más merengues. Madrid, Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Murcia, Andalucía y Cantabria apoyan al equipo blanco. Las provincias que más merchandising del Real Madrid compran son Madrid (85,9%), Jaén (81,3%), Cuenca (81%), Toledo (80,1%), Guadalajara (78,6%) y Ciudad Real (73,6%).

– Las provincias más culés. Según las ventas de artículos de merchandising de ambos equipos en Amazon.es, en Barcelona, Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco hay más seguidores del Barça que del Real Madrid. Las provincias que más artículos del FC Barcelona compran son Barcelona (76,6% del total de ambos equipos), Lleida (87,2%), Tarragona (82,2%), Girona (77,6%), Las Palmas (71,8%) y Santa Cruz de Tenerife (71,1%).

– Neutralidad en Galicia. En Galicia las aficiones están más divididas: Pontevedra (53,6%), Lugo (57,4%) y A Coruña (52,21%) son del Real Madrid, mientras que Ourense se presenta como un territorio defensor del Barcelona, pues el 51,5% de los artículos deportivos vendidos en esta provincia son del Barça. Aragón también registra una clara polarización en cuento a su afición el fútbol: Zaragoza y Teruel se decantan por el Real Madrid y en Huesca por el Barcelona.

– Neceseres en Madrid, figuras de Messi en Barcelona. Los puzles en 3D de ambos estadios, Camp Nou y Santiago Bernabéu, son los bestsellers de cada equipo. En segundo lugar, se sitúan las mochilas escolares, tanto del Madrid como del Barça. Los culés optan por un reloj infantil y la figura de Messi como los productos de merchandising más vendidos. Los madridistas, en cambio, prefieren un neceser de su equipo antes que una figura de su crack Cristiano Ronaldo.

Ranking de los productos del FC Barcelona más vendidos:

  1. Nanostad – Estadio Camp Nou, puzzle 3D a la venta en Amazon.es por 19,20€
  2. Safta – Mochila F.C. Barcelona adaptable a la venta en Amazon.es por 27,47€
  3. IMPS – Figura Soccerstarz F.C. Barcelona – Messi a la venta en Amazon.es por 2,55€
  4. Relojes Niño Nike NIKE FUTBOL CLUB BARCELONA a la venta en Amazon.es por 39,90€
  5. Barça – Mochila doble adaptable, color naranja a la venta en Amazon.es por 39,05€

Ranking de los productos del Real Madrid más vendidos:

  1. Nanostad – Estadio Santiago Bernabeu, puzzle 3D a la venta en Amazon.es por 20,23€
  2. Safta – Mochila grande con ruedas Real Madrid a la venta en Amazon.es por 58,25€
  3. Safta – Portatodo triple Real Madrid a la venta en Amazon.es por 11,60 €
  4. Safta – Mochila adaptable Real Madrid a la venta en Amazon.es por 34,98€
  5. Safta – Neceser Real Madrid a la venta en Amazon.es por 15,50€

 

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El fútbol en Canarias mueve mucho dinero

pildoras_futbolisticas_150pxEn Diario de Avisos, periódico decano de la prensa en Canarias, me encontré este interesante artículo sobre lo que mueve el fútbol en Canarias. Siempre me había preguntado cuantos campos de fútbol hay en las islas, especialmente en la provincia de Tenerife. Aquí tenemos datos interesantes y donde se demuestra que económicamente el fútbol es muy importante para la región y el país.

logo futbol dos

El fútbol es el deporte rey de España. De esto no hay duda. No solo por la cantidad de dinero que genera, sino porque además es un espectáculo que moviliza a millones de personas. Las cifras que se mueven alrededor de este deporte son escalofriantes. Por ejemplo: el fútbol profesional es el 1,7% del Producto Interior Bruto (PIB) español. A día de hoy, es considerado la decimoséptima economía mundial, por encima de países como Suiza o Bélgica. El volumen medio anual de empleo vinculado al deporte ascendió en 2014 a más de 189.000 personas, lo que supone en términos relativos el 1,1% del empleo total. Aporta más 9.000 millones de euros a la economía, sin contar con el verdadero motor de esta industria: los derechos de televisión y publicidad, las entradas y el merchandising, como por ejemplo, la venta de camisetas de las grandes estrellas, que supone una auténtica fuente de ingresos para los grandes clubes.

Lo que está claro es que estos datos, que aparecen en el anuario de estadísticas deportivas de 2015 del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, revelan que la crisis ha pasado de refilón por este sector que apenas se ha visto afectado por las inclemencias económicas. Es más, España es el segundo país más caro del mundo para ver el fútbol en los estadios.

189.000
es el número de empleos vinculados a esta práctica deportiva en 2014, lo que supone en términos relativos el 1,1% del empleo total

Según un estudio realizado por GoEuro y Onefootball, una entrada en los estadios españoles cuesta de media unos 70 euros por persona y partido. Unos cuatro euros más caro que en Inglaterra, donde una entrada se paga a 74,04 euros. El tercer país más caro es Italia con 69 euros por partido. Este estudio justifica en cierta forma este encarecimiento porque la Liga Española es considerada de las mejores del mundo. Es por ello que los españoles no escatiman a la hora de gastar en deporte. Según el anuario, el gasto de los hogares vinculados al deporte en el año 2013, en plena crisis económica, ascendió a 4.257,9 millones de euros, cifra que supone un ascenso interanual del 2,4% y que representa el 0,9% del gasto total en bienes y servicios realizados por los hogares. El gasto medio por hogar se situó en 233,8 euros y el gasto medio por persona en 92,3 euros. En el caso de Canarias, este gasto superó, en 2013, los 123 millones de euros, una cifra inferior a la del año 2012, donde se destinaron 140 millones al gasto deportivo. El gasto medio de los canarios por hogar fue de 153,8 euros, de los más bajos del país, junto con Extremadura, y por persona, 59 euros.

Pero ¿qué es lo que tiene este deporte que hace que cada fin de semana se disputen en España más de 30.000 partidos oficiales? ¿Qué es lo que lo diferencia de otros deportes, como la natación o el tenis? Lo dijo la nadadora Mireia Belmonte hace unos años: “Soy la primera mujer en bajar de los ocho minutos en la historia de la natación, pero es más importante el rumor de un fichaje o el corte de pelo de Sergio Ramos”. Lo cierto es que la natación no mueve millones ni supone un espectáculo de masas como el fútbol.

Según el anuario de estadísticas deportivas, en España hay un total de 12.879 campos de fútbol. Cataluña encabeza la lista con 2.031, seguida de Andalucía con 1.893. En el otro extremo están Ceuta y Melilla con tan solo 6 cada una.

153,8 euros
es el gasto medio de los canarios por hogar en 2013, de los más bajos del país, junto con Extremadura; el gasto medio por canario ascendió, en el mismo año, a 59 euros

Canarias, por ejemplo, dispone de 396 campos. No es de las comunidades que más instalaciones deportivas tiene. Se encuentra en la mitad de la tabla, pero lo cierto es que nos encontramos con cifras curiosas. Según el listado de la Federación Interinsular de Fútbol de Santa Cruz de Tenerife, en la provincia hay 170 campos, de los cuales 135 están en Tenerife, 21 en La Palma, 8 en La Gomera y 6 en El Hierro. Solo en el municipio de Santa Cruz hay 31 campos de fútbol donde se juegan partidos de ligas menores e infantiles. En La Laguna hay 34, en Los Realejos 6 y en municipios pequeños como Vilaflor hay 3.

Los valores inherentes al deporte como el sacrificio, el esfuerzo, la superación personal o la conciencia de equipo son virtudes que han pasado a un segundo plano en un deporte donde el espectáculo y la popularidad están por encima. La Fundación Marcet alerta, en este sentido, del peligro que supone, especialmente para los menores, lanzar la idea de que “todos los futbolistas llegan a cobrar lo que cobran las grandes estrellas”. Un espíritu que, en la mayoría de los casos, es incentivado por los propios padres, que ven en sus hijos al propio Messi o Ronaldo.

170
es el número de campos que hay en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, de los cuales 135 están en la isla de Tenerife, 21 en La Palma, 8 en La Gomera y 6 en El Hierro. Solo en el municipio de Santa Cruz de Tenerife hay 31 instalaciones

Este año, según la Fundación Marcet, los futbolistas de Primera División cobrarán un mínimo de 129.000 euros, 14 veces el salario mínimo interprofesional. Los de Segunda División cobrarán un máximo de 64.500, de acuerdo con el convenio colectivo que regula el sector, y en Segunda División A, el salario mínimo será de 3.335 euros al mes y un monto anual de 46.690 euros. Es evidente, que con estos sueldos millonarios a los clubes no les salgan las cuentas. Así, según datos del propio Gobierno, la deuda de estos clubes con Hacienda superaba los 750 millones de euros en 2012. La benevolencia del Estado a la hora de pagar estas deudas es directamente proporcional al coste político que habría que asumir al cerrar o multar un club. O la misma que supondría relegar al Barcelona de la Liga española ahora que Cataluña quiere ser independiente.

Las garras de la industria futbolística llegan incluso al sector servicios. Según el anuario, en 2013 los españoles realizaron 2.863.000 viajes principalmente vinculados con el deporte, cifra que supone el 3,6% del total de viajes realizados por ocio, recreo o vacaciones. El gasto asociado a estos viajes fue de 583,1 millones de euros. Otra cifra más que demuestra la rentabilidad de este negocio ajeno a la crisis económica.

Para ampliar información sobre el tema y otras cosas interesantes pueden ir a http://www.goeuro.es/indice-del-precio-del-futbol.

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